Participa:

email foro rss logo
Idioma en inglés Idioma en italiano Idioma en ruso

con nosotros

Inicia Sesión Regístrate

Nociones sobre vino.




Clasificación del vino.


bodega con barricas de roble

El vino puede clasificarse por su contenido de azúcar, por su proceso de elaboración, por su envejecimiento, por su color, por su tipo de uva,... hay muchas formas diferentes de clasificar un vino.


En España es muy habitual clasificarlo según la región de producción, así encontramos dos grandes grupos: los vinos de calidad producidos en regiones determinadas (incluye los vinos con denominación de origen, denominación de origen calificada, vinos con indicación geográfica y vinos de pago) y los vinos de mesa (vinos de la tierra, en general de menor calidad, aunque pueden encontrarse grandes y gratas excepciones). Es importante tener en mente que en el extranjero suele ser más habitual clasificar el vino en función del tipo de uva empleado para su elaboración (Tempranillo, Cabernet-Sauvignon, Garnacha, Merlot, Syrah, Pinot Noir, Monastrell, Chardonnay, Graciano, Mazuelo y tantos otros).


Otra clasificación muy habitual en España, después de seleccionar la región del vino es según su envejecimiento. Básicamente, los podemos clasificar como:

  • Sin crianza: vinos del año.

  • Crianza: vinos al menos en 1 año de barrica de roble.

  • Reserva: vinos al menos en 1 año de barrica de roble y 2 años en botella.

  • Gran reserva: vinos con más de 2 años en barrica de roble y al menos 3 años más en botella.


Si clasificamos el vino respecto al color, en general, lo haremos por: vinos blancos, rosados y tintos (aunque puede detallarse más la clasificación distinguiendo en vinos blancos secos o con cuerpo, tintos ligeros o con cuerpo, etc). Normalmente, los vinos blancos suelen tener una vida de 2 ó 3 años, mientras que los tintos pueden vivir durante décadas. Además, cada vino, según su color, tendrá unas necesidades concretas de conservación, principalmente respecto a su temperatura (entre 7 ºC y 11 ºC para los blancos, de 11 ºC a 14 ºC para los rosados y entre 11 ºC y 16 ºC para los tintos). No obstante, es común para todos ellos, que el lugar ideal de conservación presente una temperatura baja y constante, haya ausencia de luz directa y las botelles se guarden en horizontal con ligera inclinación hacia el corcho.


Elige la copa adecuada para el vino.


copa de vino

Las copas donde serviremos el vino serán diferentes para un vino tinto que para un vino blanco. El vino tinto requiere una copa grande de boca amplia y de perfil curvo, con el fin de acentuar los aromas del vino.


Mientras tanto, la copa para el vino blanco debe ser de menor tamaño ya que los vinos blancos deben presentarse fríos y por tanto, se sirven en menor cantidad pero con mayor frecuencia. Además, dado que los vinos blancos presentan menor aroma, la copa puede dibujar un perfil más recto. Las copas de cava o champagne son copas aflautadas, altas y delgadas que permiten ver el trazado de las burbujas desde la base hasta su superficie.


Debemos aprender a disfrutar, no sólo del sabor, sino también de los aromas de cada vino.


Decantar el vino.


decantador de vino

La regla general es servir el vino en su propia botella, sólo en el caso de vinos de mucha calidad y de considerable edad es mejor decantarlo antes de servirlo.


El decantador es un recipiente especial, habitualmente, de base ancha y cuello estrecho que retiene gran parte de los posos y sedimentos que pueda tener el vino. El proceso del decantado no debe realizarse delante de los invitados y conviene que se realice al menos media hora antes de servirlo (siendo preferible dejarlo airear por una hora).


Algunas recomendaciones.


brindando con vino

Toma la copa de vino por su tallo, no lo hagas nunca abrazando la copa, ya que calentarás el vino e influirás en sus propiedades.


Debemos dejar airear los buenos vinos (grandes reservas) durante al menos media hora y no tomarlos recién descorchados.


Antes de servir un vino blanco lo dejaremos en el frigorífico durante un par de horas antes de servirlo.


Una vez descorchada, limpiaremos con una servilleta o paño limpio la boca de la botella.


Al servir el vino, no se llenerá más de una tercera parte de la copa y, al hacerlo, jamás se apoyará la botella en la copa. Cuando se cambie de vino, se deberá cambiar también de copa.


Tradicionalmente se ha asociado el vino blanco con pescados, arroces y mariscos, el vino rosado con carnes blancas y pasta, y el vino tinto con carnes rojas y caza. Si bien es cierto que combinan muy bien con esos platos, hoy en día, no se distingue tanto el tipo de vino con el plato y simplemente, se opta por aquél que más apetezca, aunque siempre teniendo en cuenta como armoniza con la comida.


Por último y más importante: en una comida evita hacer gestos de enólogo experto en la mesa, agitar la copa, introducir la nariz en ella o paladear sonoramente el vino está indicado sólo para las catas.